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José Gracia

“Caí en drogadicción, quedé en la calle, andaba descalzo y sin bañarme, sacaba comida de la basura; lavaba coches o conseguía dinero mintiendo a mis conocidos para comprar drogas.”

 

NOMBRE: José Gracia , 37 años, Reynosa, Tamps.
MOTIVOS POR LOS CUALES ENTRÉ AL MESÓN: Drogadicción y alcoholismo

 

MI PASADO

Crecí sin el amor de mis padres y desde temprana edad me involucré con delincuentes. Comencé a vivir desordenadamente y con vicios. Trabajé para organizaciones delictuosas muy poderosas y llegué a traficar drogas a Estados Unidos. Estuve preso allá durante 3 años y salí en 1997. Ese año me casé pero el matrimonio duró 1 año y medio por causa de los problemas que traían el alcohol y las drogas.

Después de un tiempo empecé a traficar otra vez y en 1999 me volvieron a atrapar en Estados Unidos y me dieron una sentencia de 12 años en una prisión federal. Cumplí 10 años de la condena y salí por buena conducta. Estando preso dirigí pandillas y organizaciones delictuosas. Un día recibí la noticia de que mi madre había fallecido y además, las personas que yo consideraba mis amigos, se alejaron y me dejaron solo. Todo eso me llenó de rencor, coraje y resentimientos. Todo lo que yo tenía fue decomisado y lo perdí.

Ahí me hablaron de la palabra de Dios, pero yo no quería escuchar. Yo era idólatra, creía en la Santísima Muerte y consultaba hechiceras antes de estar en prisión. Me hablaban de la palabra pero yo la rechazaba. Salí de prisión en 2007 y regresé a Reynosa.

Empecé a trabajar bien, ya no quería estar involucrado en ese mundo. Eventualmente perdí más familiares y además tenía mucho rencor por no poder sepultar a mi mamá y porque nadie me ayudó cuando estuve preso. Caí otra vez en drogadicción, quedé en la calle, andaba descalzo y sin bañarme, sacaba comida de la basura; lavaba coches o conseguía dinero mintiendo a mis conocidos para comprar drogas.

MI FUTURO

Tengo un hermano que es Pastor en una iglesia en Dallas, Tx. Él me compartía de Dios pero yo lo ignoraba; sin embargo, él siempre creyó que un día Dios tocaría mi corazón y yo le serviría. Fui muy apegado a una de mis hermanas y ella siempre oraba por mi. Un día me hablaron del Mesón del Cielo y tomé la decisión de venir.

Gracias a Dios aquí pude encontrar el amor que nunca tuve. Estando aquí pasé por cosas muy fuertes: mi hermana falleció en Texas y no pude estar ahí, pero Dios me dio fuerza, Él habló a mi vida y entendí que fue su voluntad.

En este tiempo, Dios me restauró, cambió mi vida, me llenó de gozo, quitó el odio, el rencor y el coraje. Me lavó con su sangre y me rescató. Hoy me doy cuenta que Él ha hecho milagros y cosas grandes en mi vida. Aunque mis padres me dejaron, sé que ahora tengo una familia muy grande aquí en el Mesón y en Comunidad Cristiana y me siento amado. Tengo un propósito, mis pensamientos son diferentes y mi vida ha sido totalmente cambiada.

Mesón del Cielo Restauración del Hogar A.C.